lunes, 1 de agosto de 2011

El Imperio en rojo: Porqué EEUU y el dólar no se pueden caer. Por Manuel Freytas

En la trama del sistema capitalista globalizado la moneda estadounidense cumple las funciones de reserva mundial, sirve de respaldo para la mayoría de las monedas, interviene en la mayoría de las transacciones comerciales y operaciones financieras, y hace de medio internacional de pago. En este escenario, su caída significaría el fin del patrón dólar, y generaría una mundialización de la crisis en la que ningún Estado capitalista podría sobrevivir. Si se cayeran EEUU y el dólar, sería como si una bomba nuclear estallase en la economía y en el sistema capitalista y nadie podría escapar con vida de la radiación que se desataría a escala planetaria.

El reinado del dólar

Con la divisa estadounidense en declive y con EEUU con sus finanzas en rojo y al borde de un default (cesación de pagos) reaparecen nuevamente las míticas (y siempre fallidas) teorías del "fin de la era del dólar" y de la supremacía imperial norteamericana.

Hay ocho razones principales por las cuales ninguna potencia (central o emergente) podría "desacoplarse" del actual modelo funcional del sistema capitalista estructurado alrededor del dólar como moneda patrón y de la hegemonía de EEUU como primera potencia imperial:

1) El dólar es la moneda de cambio y de reserva internacional, y los países de todos los continentes (Europa, Asia, Latinoamérica, Australia y África) la utilizan en sus transacciones comerciales y tienen la mayoría de sus reservas en dólares, por lo que el fin del dólar implicaría un derrumbe mundial generalizado del sistema capitalista de la que ningún país estaría a salvo.

2) Más de un 70% de las reservas mundiales están en dólares, frente a un 25% en euros de la Unión Europea, que también utiliza el dólar. China, la tercera economía mundial, después de EEUU y la UE, tiene sus reservas en dólares, según el Banco Mundial y el FMI.

3) El dólar está involucrado en el 86% de los US$3,2 billones (millones de millones) de transacciones diarias de divisas en el mundo, a menudo como paso intermedio en el intercambio de otras dos divisas, según el Banco Internacional de Pagos. Aunque esto constituye un descenso con relación al 90% que representaba en 2001, ninguna divisa se le acerca.

4) Casi dos terceras partes de las reservas de los bancos centrales del mundo están denominadas en dólares, a pesar del temor de que se produzca un éxodo masivo de la divisa. Según el Banco Internacional de Pagos, el banco central de los bancos centrales, el dólar continúa siendo la "moneda favorita de los bancos centrales" y representa un 55% de sus activos y pasivos en moneda extranjera.

5) Un 80% de las transacciones internacionales, un 70% de las importaciones mundiales y la casi totalidad del comercio petrolero se realizan en dólares, según el Banco Mundial y el departamento de Comercio estadounidense.

6) El sistema financiero especulativo internacional está "dolarizado", y las bolsas y los mercados internacionales del dinero operan mayoritariamente con la divisa estadounidense a través de las acciones y bonos desparramadas a escala global por los grandes bancos y fondos de inversión que tiene su central operativa en Wall Street, EEUU. La Bolsa de Nueva York, o NYSE, es el mayor mercado de dinero del mundo y concentra el mayor volumen de operaciones financieras en dólares que realizan empresas trasnacionales cotizantes a escala global. En la bolsa neoyorquina cotizan las principales empresas trasnacionales de los EEUU y del mundo, y si colapsara el dólar como divisa, estallaría Wall Street y arrastraría consigo a todos los mercados del dinero a escala global.

7) Los países emergentes y las potencias económicas desarrolladas generan más del 75% del PBI mundial en dólares (el resto se genera en euros y otras monedas), según el Banco Mundial. Para los países con una fuerte dependencia de las exportaciones de materias primas como el petróleo, las cifras pueden ser incluso más altas. El dólar también está profundamente arraigado en el comercio mundial. Las empresas reducen sus costos de transacción al usar una divisa común.

8) Las empresas y los grupos financieros transnacionales que controlan los sistemas financieros especulativos y los sistemas económicos productivos a escala mundial (por encima de los gobiernos) realizan mayoritariamente sus volúmenes de negocios, inversiones y tomas de ganancias en dólares, por lo cual un colapso terminal de la moneda estadounidense (como vaticinan los partidarios de la teoría del "desacople") produciría una parálisis de la actividad económica mundial en cuestión de horas.

En definitiva, para deshacer esta trama con el "reinado del dólar", no solamente habría que reformular y rediseñar un nuevo orden económico y financiero internacional, sino que también habría que convencer a EEUU de que se olvide de su arsenal militar-nuclear, de sus siete flotas atómicas y de sus casi mil bases militares distribuidas por todo el planeta, y renuncie "pacíficamente" a su rol de potencia hegemónica del sistema capitalista.


La trama del mundo dolarizado

EEUU, la primera economía mundial, Europa, la segunda economía mundial (como bloque) y China, la tercera economía mundial realizan la mayoría de su comercio en dólares. Si la divisa estadounidense colapsara, colapsarían EEUU, la Unión Europea y China (los mayores vendedores y compradores del mundo), que juntos suman más de la mitad de la economía mundial.

Paradojalmente, los países señalados por los teóricos del "desacople" como los que van a terminar con la vigencia de la economía "dolarizada" (China, Rusia, Brasil, India, etc) lideran la acumulación mundial de las reservas en dólares.

Además, los motores del crecimiento asiático, China, India, los "tigres asiáticos" (Hong Kong, Singapur, Corea del sur,Taiwán) y Japón son dependientes del comercio exterior en dólares con EEUU.

Por lo tanto, en la realidad fuera del discurso, los más interesados en salvar al dólar y a EEUU del colapso son Europa y las potencias centrales, además de China y las potencias emergentes, cuyo desarrollo económico depende de EEUU y de Europa y del entramado de la economía global que tiene al dólar como moneda patrón.

Esto explica porque el gobierno chino, en pleno declive del dólar frente al euro, ratificó su decisión de mantener sus reservas en dólares, y explica porqué la UE y el banco central europeo salieron a contener el avance del euro frente al dólar.

Las empresas y los grupos financieros transnacionales que controlan los sistemas financieros especulativos y los sistemas económicos productivos a escala mundial (por encima de los gobiernos) realizan mayoritariamente sus volúmenes de negocios, inversiones y tomas de ganancias en dólares.

Por lo cual un colapso terminal de la moneda estadounidense (como vaticinan los partidarios de la teoría del "desacople") produciría una parálisis de la actividad económica mundial en cuestión de horas.

En 2008, en plena crisis financiera, China lanzó una propuesta de crear una moneda de reserva internacional alternativa al dólar, luego de que Rusia lanzara una iniciativa similar.

Al igual que China, Rusia recomendó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) emitiera la moneda y destacó que la propuesta provenía de una necesidad de actualizar "el obsoleto orden económico mundial unipolar".

No obstante, la divisa estadounidense se siguió revalorizando en la crisis impulsada por la demanda de los bancos de todo el mundo, desde Asia, América Latina y Europa, que pugnan por obtener dólares USA y bonos del Tesoro de EEUU.

La demanda y suba del dólar en plena agudización de la crisis financiera, mientras el euro (promocionado como su "sepulturero") se desplomaba, resultó la más clara señal de que los países y potencias capitalistas (pese a su doble discurso en los foros internacionales) lo consideran como la única moneda segura.

En consecuencia, si EEUU y el dólar colapsaran, simultáneamente colapsarían el comercio exterior, el sistema financiero y el sistema económico productivo, tanto de los países centrales como de los periféricos y emergentes.


El Imperio hegemónico

Así como detrás de cada gran hombre, siempre hay una gran mujer, detrás del reinado del dólar hay una gran potencia imperial. Por eso el dólar y EEUU son sinónimos.

EEUU no domina el mundo por formulaciones doctrinarias político-diplomáticas o eventuales discursos "democráticos" o "militaristas" de sus presidentes, sino porque impone al resto de los países el dólar y la lógica de su poderío militar y económico, indestructible, salvo por un estallido nuclear del planeta.

Entonces, como primer concepto estratégico, es necesario aclarar que EEUU no domina el mundo ni se constituyó en primera potencia imperial capitalista con los discursos de sus administradores eventuales, sino con el aparato nuclear-militar más poderoso del mundo, siete flotas con poder atómico surcando los océanos y cerca de mil bases militares rodeando los puntos estratégicos del planeta.

Este es el punto central que explica porqué esas trasnacionales (con activos e ingresos que superan al de decenas de estados dependientes juntos) protegidas por la bandera y las embajadas estadounidenses, amparadas en el poderío de la maquinaria militar-nuclear de EEUU, cosechan el grueso de sus ganancias fuera de los EEUU y las transfieren impunemente a través del dólar a los países centrales.

Utilizando al dólar como poder de tracción esos bancos y corporaciones transfieren sus ganancias y activos (cosechados en el mundo dependiente) y los convierten en bonos y acciones de la catedral mundial del capital imperial parásito y especulativo: Wall Street, la "casa matriz" del sistema financiero sionista internacional.

En resumen, los que toman las decisiones y manejan la economía mundial capitalista "dolarizada" (tanto en EEUU y los países centrales como en Asia, África o América Latina) son los grupos financieros sionistas y las corporaciones trasnacionales "sin fronteras" que tienen como baluarte principal de sus operaciones a la Reserva Federal de EEUU y a Wall Street, y controlan los resortes decisivos del FMI, el Banco Mundial, los bancos centrales de los cinco continentes, Silicon Valley, y el Complejo Militar Industrial norteamericano.

En la era del "capitalismo sin fronteras", el imperialismo ya no es el imperialismo de los monopolios estatales (que se repartían el mundo a través de las guerras) que estudiaba Lenin, sino grupos súper-concentrados de bancos y trasnacionales que controlan países, economías y gobiernos despojándolos de su soberanía y convirtiéndolos en gerencias de enclave de sus operaciones comerciales a escala global.

Los bancos y grupos financieros así como las transnacionales que operan en Europa y EEUU, son las mismas que operan en Asia, África y América Latina, y han convertido al mundo en un sistema de economía de enclave cuya gerencia central funciona en Nueva York protegida por el arsenal nuclear y convencional del Pentágono.

Protegidas por el paraguas nuclear-militar del Estado imperial norteamericano (su gendarme mundial) las trasnacionales capitalistas extraen (roban) las riquezas y recursos naturales de los países dependientes, que luego transfieren y reciclan en forma de capital especulativo en el sistema financiero internacional con central operativa en Wall Street y la Reserva Federal de EEUU que controla el dólar.

En resumen, su pertenencia "territorial" al Estado norteamericano (donde generalmente se encuentran sus casas matrices) les permite, protegidas por el poder militar del Imperio, operar con total impunidad con sus gerencias de enclave extendidas a través de todo el mundo dependiente.


El mito del ocaso y la caída

Los números y el análisis estructural de la economía capitalista globalizada demuestran claramente que la teoría del "fin de la era del dólar" y de la supremacía imperial norteamericana es falsa e impracticable.

La afirmación de que la crisis de la economía mundial capitalista referenciada en el dólar posibilitará el declive de la supremacía imperial de EEUU poniendo en el centro de la hegemonía económica mundial a China y al resto de los países emergentes (en crecimiento acelerado) de Asia o América Latina, es un mito que no resiste ningún análisis.

Por lo tanto, los más interesados en salvar al dólar y a EEUU del colapso son Europa y las potencias centrales, además de China y las potencias emergentes, cuyo desarrollo económico depende de EEUU y de Europa y del entramado de la economía que tiene al dólar como moneda patrón.

Esto explica porque la Reserva Federal y los bancos centrales europeos, asiáticos y latinoamericanos luego de estallar la crisis financiera con las subprime y de devaluarse el dólar por efecto de la especulación con los precios del petróleo en el 2008, corrieron al rescate de la divisa norteamericana.

Según The Economist, al desatarse la crisis en EEUU, además de los bancos centrales de Europa, los países emergentes (incluida China) han inyectado más de 69 mil millones de dólares para "salvar al dólar y a los bancos del Norte".

Las propias autoridades monetarias de EEUU y Europa, así como los principales analistas y voceros periodísticos del sionismo financiero (como The Wall Street Journal, The Economist y The Financial Times) advirtieron que la caída del dólar estadounidense, y en su inter-relación con la suba de los precios del petróleo y los conflictos geopolíticos y militares, desataría un proceso recesivo con detención de la producción y de los márgenes de rentabilidad del actual modelo de desarrollo y "crecimiento capitalista" a escala global.

Los expertos y analistas bien informados del sistema (aunque no lo digan por complicidad interesada) saben que las decisiones de la economía mundial no la toman los gobiernos (gerencias de enclave del capitalismo transnacional) sino la Reserva Federal de EEUU y los grupos sionistas que controlan los bancos centrales de Europa, Asia y América Latina, y que extraen su principal tasa de rentabilidad capitalista de la especulación financiera y de la economía dolarizada a escala global.

El dólar, más que una moneda, es el instrumento oficial de cambio, reserva y transacciones de la economía internacional regida por el sistema capitalista en niveles de interdependencia nunca vistos.

En Asia, Europa y América Latina operan las mismas trasnacionales y grupos financieros que establecen a Wall Street como cabecera central de sus operaciones especulativas financieras con el dólar y utilizan los bonos del Tesoro de EEUU como refugio ante cualquier desequilibrio mundial.

Esto torna imposible pensar que el dólar desaparezca como moneda patrón sin un derrumbe generalizado del mundo capitalista en su conjunto.

Aquellas potencias emergentes que quisieran "desacoplarse" del sistema hegemonizado por el dólar y el Imperio estadounidense desprendiéndose de sus reservas en la divisa norteamericana se convertirían en las víctimas y (a la vez) victimarias del descalabro del sistema mundial capitalista que producirían.

Especulación financiera, comercio exterior, armamentismo, tecnología, están sujetos a operaciones a escala global con el dólar como moneda de transacción y cambio.

EEUU es la mayor potencia militar (convencional y nuclear) mundial, y su presupuesto armamentista de más de US$ 800.000 millones se concreta con créditos y efectivo en moneda estadounidense, por lo cual una caída del dólar terminaría con la supremacía del poder militar del Imperio norteamericano, algo imposible de pensar sin que antes vuele todo el planeta.

La exportación e importación de equipos de computación y sistemas informáticos que mueven el mundo desde el polo norte al polo sur, se realizan principalmente en dólares, y un derrumbe de la moneda estadounidense produciría un colapso mundial de los sistemas financieros y económico productivos, administrativos, informáticos y de comunicaciones a escala mundial.

En el centro del modelo imperial-económico capitalista globalizado , y a modo de protagonistas centrales, se encuentran EEUU y la Unión Europea (los principales compradores mundiales), y China (el principal vendedor mundial), cuyas economías entrelazadas se proyectan como claves y dominantes en el funcionamiento de todo el sistema capitalista a escala global. Las operaciones se realizan mayoritariamente con el dólar como moneda de transacción. Además, China tiene el 70% de sus reservas en valores y títulos del Tesoro de EEUU.

Como se sabe, EEUU es el principal comprador de productos chinos en dólares, y el gigante asiático, a su vez, es el principal importador de petróleo y materias primas de los "países emergentes" en dólares, con lo que se puede deducir que si la divisa y el Imperio estadounidense colapsaran (tal como vaticinan los garúes del "desacople") el impacto se va a proyectar inevitablemente en una crisis de China proyectada a los "países emergentes" y a los países centrales.

Si China, Japón, India, Rusia, Tailandia y Corea del Sur (los mayores tenedores de reservas en dólares) resolvieran desprenderse de la divisa estadounidense, como vaticinan los teóricos del "desacople, el mundo se llenaría de papeles norteamericanos sin respaldo (el producto de la especulación financiera y la deuda USA por casi un PBI mundial), estallaría una recesión mundial proyectada desde EEUU y el dólar colapsaría junto con el comercio exterior, el sistema financiero y el sistema económico productivo, tanto de los países centrales como de los periféricos y emergentes.

En resumen, si se cayeran EEUU y el dólar, sería como si una bomba nuclear estallase en la economía capitalista a escala planetaria y nadie podría escapar con vida de la radiación que se desataría por efecto encadenado.

Y como el dólar tiene las funciones de reserva internacional, sirve de respaldo para la mayoría de las monedas, y hace de medio internacional de pago, su caída significaría el fin del patrón dólar, y generaría una mundialización de la crisis en la que ningún estado capitalista podría sobrevivir.




Fuente: IAR noticias
Autor: Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.






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miércoles, 13 de julio de 2011

Los psicópatas que nos lideran

En las esferas más altas del mundo corporativo, los psicópatas son más comunes de lo que se esperaría."¿Quién es ella", le pregunté a James.
"Essi Viding", dijo.
"¿Qué estudia?", pregunté.
"Psicópatas", dijo James...
"Me contaron -agregó- que una vez ella estaba entrevistando a un psicópata. Le mostró una foto de una cara asustada y le pidió que identificara la emoción. Él dijo que no sabía cuál emoción era pero que era la cara que ponían las personas justo antes de que él las matara".

Éste fue uno de los episodios que llevó al periodista y escritor Jon Ronson a sumergirse en un mundo que en un principio suena tan aterrador como ajeno.

Aterrador porque hay pocas cosas tan estremecedoras como un ser humano al que realmente no le importa lo que los otros sientan, y esa es una descripción torpe de lo que es un psicópata.

Pero ¿ajeno? Lo que descubrió Ronson es que este mundo no lo es tanto como pensamos.

Resulta que -dejando a un lado a los asesinos, tanto a los ficticios como a los reales-, al parecer hay varios psicópatas que viven felices entre nosotros... de hecho, son bastante exitosos.

"Y destilan una malevolencia casi invisible, especialmente si son líderes empresariales. Pueden afectar al Capitalismo. Y creo que eso fue lo que vimos con la crisis bancaria: es capitalismo moldeado por una especie de psicopatía. Es extraordinario que los psicópatas puedan tener tanto poder, que puedan moldear toda una sociedad", le dijo Ronson a BBC Mundo.

Cobras bien vestidas

Lo que Ronson encontró y plasmó en su libro "A Psychopath Test: A Journey Through the Madness Industry" (El Test del Psicópata: Un viaje a través de la Industria de la Locura) era algo que varios psicólogos de renombre sospechaban desde hace tiempo y que al menos dos de ellos, el profesor emérito de psicología Robert Hare y el doctor Paul Babiak, psicólogo industrial y organizacional, ya habían puesto a prueba.

Fueron ellos los que en el título de su libro acuñaron la frase "Serpientes con trajes" (Snakes in suits: when psychopaths go to work), que a algunos les recuerda a alguien con quien han trabajado.

Los doctores la usan para describir a personas con las que se toparon en una investigación quienes, a pesar de no rendir bien en su empleo, habían logrado reptar hacia los niveles más altos de las compañías que los empleaban.

Durante los últimos tres años, siete compañías diferentes le pidieron a Babiak que les ayudara a determinar cuáles de sus empleados eran prometedores.

Entre los candidatos había desde supervisores hasta directores ejecutivos.

Al tiempo que examinaba su desempeño y potencial en general, a Babiak le permitieron usar la Escala de Calificación de Psicopatía de Hare (Escala PCL-R), una prueba psicométrica que se usa para evaluar si criminales tienen tendencias psicópatas.

Babiak descubrió que de las 203 personas a las que les hizo el test, una de cada 25 clasificaron como psicópatas, a pesar de no tener un pasado criminal.

Eso es cuatro veces más de lo que se espera encontrar en la población en general.

Los mejores

Cuando Hare revisó la información, descubrió algo más.

"Las evaluaciones internas de las compañías sobre estas personas a menudo decían cosas como 'esta persona es un líder -innovador, inteligente, confiable, energiza la oficina cuando llega, etc.-'", según le dijo Hare a BBC Focus.

"De hecho, entre más alto marcaran en la prueba de psicopatía, mejor la opinión que sus superiores tenían de ellos".

La Escala de Calificación de Psicopatía de Hare usualmente sólo se le administra a internos en hospitales psiquiátricos de alta seguridad, para determinar si es conveniente liberarlos.

Pero en este caso se trataba de personas aparentemente normales. Y eran esas características, que le habían permitido a otros a matar y mutilar sin empatía, las que le habían posibilitado a la gente que Babiak estaba evaluando abrirse el camino para sobrepasar a sus colegas.

Un instrumento peligroso

Cuando Ronson se enteró de que entre psicologos de renombre, y no sólo Bibak and Hare, había un consenso de que los psicópatas gobernaban el mundo, se le disparó la curiosidad.

"Yo siempre pensé que la sociedad era fundamentalmente algo racional pero ¿y si no lo es? ¿Y si está basada en la locura?", se preguntó.

Conciente de que la Escala de Hare sólo debe ser utilizada por personas debidamente entrenadas, asistió a un seminario dictado por el autor de la prueba, Robe Hare.

Una vez comprendida la herramienta, se dedicó a explorar la posibilidad de que existiera una explicación al inexplicable comportamiento de algunos líderes políticos y empresariales.

Tras numerosas entrevistas, con personajes que incluyen desde científicos hasta pacientes mentales o criminales condenados, Ronson concluye que "la psicología está en lo cierto: esta gente (los psicópatas integrados) existe y es poderosa" y que "el capitalismo en su expresión más despiadada es una manifestación de psicopatía".

Pero eso no fue lo único que descubrió: cuando se reunió con el ejecutivo estadounidense Al Dunlap, alias "Motosierra" por la cantidad de gente que despidió durante su carrera como especialista en rescate de empresas, notó algo más.

"Cuando estaba entrevistando a Dulap, yo mismo me torné en una especie de psicópata, pues lo único que me importaba era probar que él era un psicópata. Así que en el libro dejo registrado que -armados con este tipo de herramientas (la Escala de Hare)- todos podemos ser fríos y duros, inhumanos, como los psicópatas", le explicó a BBC Mundo.

Y esa revelación lo sorprendió tanto como la otra. La conclusión: el test "no se debe usar a la ligera".


► ¿Es su jefe un psicópata? Estos son algunos de los signos delatores

• son superficialmente encantadores
• se creen los mejores
• no tienen metas específicas
• mienten fácilmente
• no sienten remordimiento
• sus afectos no son profundos
• son fríos, inconsiderados y despectivos
• sólo ayudan cuando les conviene
• son irritables, se enfurecen a menudo y son impacientes e impulsivos*



► Análisis: "El Test del Psicópata: Un viaje a través de la industria de la locura" de Jon Ronson

"Yo siempre he creído que la sociedad es fundamentalmente racional, pero ¿y si no lo es? ¿Y si está fundamentada en la demencia?"

Jon Ronson se hace esa pregunta en su último libro, The Psychopath Test: A Journey Through the Madness Industry (El Test del Psicópata: Un viaje a través de la Industria de la Locura). Probablemente, Ronson es más conocido por su libro, "El hombre que mira fijamente a las Cabras", que fue adaptado a la pantalla grande con la actuación de George Clooney. Que documenta a un grupo de hombres de la Armada Americana ligeramente locos, que estaban convencidos de que podían hablar a través de las paredes y matar cabras simplemente mirándolas amenazadoramente (aparentemente se tomaron muy literalmente la frase matar con la mirada). Él también escribió un libro sobre fundamentalistas, extremistas y radicales, incluso siguió de cerca a David Icke por un tiempo. Para mera investigación por supuesto. Habiendo ya pasado mucho tiempo de carrera escudriñando la franja límite de la normalidad, El Test del Psicópata, lo empuja más lejos en la esfera de la locura y la ciencia que intenta explicarla. El resultado es entretenido, algunas veces informativo, sin embargo es una de variedades, que nunca responde realmente las preguntas que se dispuso a abordar.

Voy a evitar dar un resumen del libro capítulo por capítulo. Como dije anteriormente, es entretenido y de fácil lectura. Yo no soy un persona que lee particularmente rápido pero he devorado éste en tres sentadas durante dos días. Entonces, si tienes el tiempo, dinero y/o la inclinación, échale un vistazo. Más bien, me gustaría enfocarme en lo que llamaría lo bueno, lo malo y lo más o menos. Ronson acierta en muchas cosas. Antes que nada, es un muy buen escritor. El libro está condimentado con relatos entretenidos, simpáticos y algo inquietantes; de sus entrevistas con personas que él llega a considerar como psicópatas genuinos. Enfrentar a un reportero autodenominado neurótico y excesivamente ansioso; en contra de algunos de los criminales y manipuladores más peligrosos del mundo, es una receta para una historia muy buena, y desde este punto vista, Ronson hace su entrega.

Como Martha Stout (a quien Ronson cita en el libro), autora de The Sociopath Next Door ("El Vecino Sociópata"), Ronson realiza un muy buen trabajo al introducir el concepto de la psicopatía a lectores que de otra manera no estarían interesados en buscar sobre el tema en libros áridos. Él viaja por el mundo entrevistando a candidatos potenciales: Desde un hombre condenado en el Reino Unido, que intentó fingir locura para evitar la prisión, sólo para ser colocado en una institución para criminales dementes; un ex líder de un escuadrón de la muerte de Haití que fue apoyado y protegido por la CIA; hasta un ex Director Ejecutivo de Sunbeam, Al "Yo creo en depredadores" Dunlap, quien alegremente despidió a miles antes de ser acusado por fraude corporativo. Al encontrarlos, Ronson confronta a sus entrevistados con su psicopatía, con resultados sorprendentes. Muchos lo niegan, claro, mientras revelan lo contrario de manera no tan sutil en sus respuestas a Ronson, quien obedientemente anota su diagnóstico en su cuaderno de notas. Por otro lado, Dunlap se las arregla para convertir a cada aspecto de la Lista de Verificación del Psicópata, en algo "Positivo para el Liderazgo". Para Dunlap, ¡ser un psicópata no está nada mal! Seguiré con esto más abajo.

Después estaba el experimento fallido en Oak Ridge, Canadá, en el cual se trató con LSD a delincuentes psicópatas y se los motivó a "compartir sus sentimientos", participando en terapias grupales donde cada uno actuó como el psicoterapeuta del otro. Los presos mostraron mejorías notables y fueron liberados al mundo, seres reformados ansiosos por comenzar una vida nueva. Por lo menos eso es lo que los doctores pensaron. Pero la terapia simplemente les había enseñado a ser mejores manipuladores y parecía que esto se asentó mas aún en sus cabezas. Sus tasas de reincidencia terminaron siendo más altas que las de psicópatas ordinarios. Es bueno ver que este tipo de conocimiento anecdótico sobre psicopatía llegue a los medios convencionales. Como experto en psicopatía y autor de la Lista de Verificación de la Psicopatía, Bob Hare, dice que los psicópatas nacen psicópatas. No puedes tratarlos. Este es uno de los aspectos más destacados del libro: las intermitentes conversaciones de aeropuertos y hoteles que Ronson tuvo con Hare durante el proceso de investigación para el libro. Por ejemplo:

Bob dijo que siempre es una linda sorpresa cuando un psicópata habla abiertamente sobre su inhabilidad para sentir emociones. La mayoría de ellos pretenden sentir. Pero cuando nos ven a los no-psicópatas llorando, o asustados, o conmovidos por el sufrimiento humano, o lo que sea, ellos piensan que es fascinante. Ellos nos estudian y aprenden a imitarnos, como criaturas del espacio intentando mezclarse, pero si mantenemos los ojos abiertos, podemos notar su falsedad. (p. 100-101)

"Nunca debería haber hecho toda mi investigación en prisiones. Debería haber pasado tiempo dentro de la Bolsa de Valores también."

Miré a Bob. "¿En serio?" dije. Él asintió.

"Pero seguramente los psicópatas del mercado y de la Bolsa no pueden ser tan malos como los asesinos seriales psicópatas", dije.

"Los asesinos seriales arruinan familias". dijo Bob encogiéndose de hombros. "Psicópatas corporativos, políticos y religiosos arruinan economías. Ellos arruinan sociedades".

Ésta -decía Bob- era la solución directa al mayor misterio de todos: ¿Por qué el mundo es tan injusto? ¿Por qué toda esa salvaje injusticia económica, esas guerras brutales, la cotidiana crueldad corporativa? La respuesta: Psicópatas. Esa parte del cerebro que no funciona bien. Estás parado en una escalera mecánica y ves a las personas pasando en la escalera contraria. Si pudieras meterte dentro de sus cerebros, verías que no somos todos iguales. No todos somos buenas personas que simplemente tratan de hacer el bien. Algunos de nosotros son psicópatas. Y los psicópatas son los que tienen que ser culpados por esta sociedad brutal y deformada. Ellos son las rocas ásperas arrojadas en la laguna tranquila.

"Si algún político o líder de negocios hubiese tenido una infancia psicopática violenta, ¿No habría salido esto en la prensa y los hubiera arruinado?" dije.

"Ellos encuentran maneras de enterrarlo", respondió Bob. "Sin embargo, los Problemas de Comportamiento Tempranos no necesariamente significan que terminarán en el Reformatorio Juvenil. Podría significar, digamos, torturar a animales en secreto." Hizo una pausa. "Pero tener acceso a personas como esas puede ser difícil. Los prisioneros son fáciles. A ellos les encanta conocer a investigadores. Eso rompe la monotonía de su día. Pero Directores Ejecutivos, políticos..." Bob me miró. "Es una historia bien grande," dijo. "Es una historia que podría cambiar para siempre la manera en que la gente ve al mundo." (p.118)

Más adelante, Ronson confronta a Hare con una crítica que escuchó de otro profesional, diciendo que Hare hablaba de psicópatas como si ellos fueran una especie diferente. Y en lo que parece ser una respuesta mitad "cúbrete el trasero", mitad "esto es lo que verdaderamente pienso", Hare dijo:

"Todas la investigaciones indican que ellos no son una especie diferente", dijo Bob. "No hay evidencia de que sean una especie diferente. Entonces él [el crítico] está mal informado en la literatura. Él debería estar al día en la literatura. Es dimensional. Él debería saber eso. Es dimensional"...

Bob me miró suavemente. "Yo tengo claro esto," dijo. Hubo un silencio. "Sin embargo, en lo profundo, el sentimiento en mis entrañas es que quizás son diferentes", agregó. "Pero no hemos establecido eso todavía". (p. 268)

Y en una conversación con Martha Stout, él preguntó:

"¿Y qué pasa si la esposa de un psicópata lee esto?" Pregunté. "¿Qué debería hacer? ¿Dejarlo?"

"Sí," dijo Martha. "A mí me gustaría decir que lo dejaras. No dañarías los sentimientos de nadie porque no hay sentimientos que dañar". Hizo una pausa. "A los sociópatas les encanta el poder. A ellos les encanta ganar. Si sacas la amorosa bondad del cerebro humano, no queda mucho más que las ganas de ganar".

"¿Lo que significa que encontrarás una preponderancia de ellos en la cima de la sociedad? dije.

"Sí", dijo ella. "Cuanto más alto que vayas en la escalera, más alto será el número de sociópatas que encontrarás".

"¿Entonces las guerras, las injusticias, la explotación, todas estas cosas suceden por ese pequeño porcentaje de la población ahí arriba, quienes son locos en cierto sentido?" pregunte. Sonaba como el efecto dominó del libro de Petter Nordlund, pero a escala gigante.

"Yo creo que muchas de estas cosas son iniciadas por ellos", dijo ella.

"Es un pensamiento enorme y aterrador", dije, "ese noventa y nueve por ciento de nosotros que deambulamos por aquí abajo ateniéndonos a vidas presionadas y difíciles debido por esa fracción psicopática de ahí arriba". "Es un pensamiento grande", dijo ella.

"Es un un pensamiento que las personas no tienen muy a menudo. Porque fuimos criados para creer profundamente que todo el mundo tiene consciencia". (pp. 113-114)

La referencia a Petter Nordlund alude al misterio que hizo que Ronson comenzara el camino que llevaba a El Test del Psicópata. Varios neurólogos y otros académicos recibieron un críptico manuscrito anónimo titulado Being or Nothingness (Ser o Nada). Uno de ellos contactó a Ronson para resolver el misterio, y él lo resolvió. Entonces, ¿Cuál fue la respuesta? ¿Cuál era el "eslabón perdido" para dar sentido a todo eso y descifrar el código?

Sí, existía una pieza faltante en el rompe-cabezas... pero los recipientes lo entendieron mal. Ellos asumieron que el empeño era brillante y racional porque ellos eran brillantes y racionales, y nosotros tendemos a asumir automáticamente que el resto del mundo es básicamente como nosotros. Pero, de hecho, la pieza faltante era que el autor era un chiflado.

"¿No puedes verlo? Es increíblemente interesante. ¿No te choca toda la acción, que ocurrió simplemente porque algo no salió bien con el cerebro de un hombre? Es como si fuera que el mundo racional, tu mundo, fuese una laguna calmada y el cerebro de Petter fuese una roca áspera arrojada adentro, creando extrañas ondas por todas partes".

"La locura de Petter Nordlund ha tenido una gran influencia en el mundo. Ha causado análisis intelectuales, actividad económica y ha creado una forma de comunidad. Académicos dispares, dispersos en todos los continentes, habían quedado intrigados, paranoicos y narcisistas debido a la misma. Ellos se encontrarían en blogs y foros, y debatirían por horas, formando teorías conspiratorias sobre organizaciones cristianas obscuras, etc. Uno de ellos se sintió motivado a tener una cita conmigo en un Café Costa. Yo volaría a Suecia en un intento para resolver el misterio. Etc." (pp. 28, 31)

Como Martha Stout y Bob Hare le habían comentado a Ronson, nosotros asumimos que las personas son iguales, todos tratando de vivir vidas decentes y tratamos de ser "buenos". Pero ese no es el caso. Y cuando algo completamente extraño se entromete en nuestra humanidad, cuando el depredador entra abruptamente en nuestras vidas buscando algo para comer, nosotros lo malinterpretamos gravemente, proyectando nuestra humanidad en él, leyendo mucho en él (o muy poco), como la ensalada de palabras de algunos excéntricos delirantes. Y esto nos afecta de maneras que nunca hubiésemos imaginado o anticipado.

Esta fue la pregunta que llevó a Ronson a preguntarse si realmente podría ser verdad que los psicópatas gobiernan nuestro mundo, que ellos delinean la forma y el funcionamiento de nuestra sociedad. ¿Podría esta idea simple pero radical explicarlo todo? ¿Desde "los excesos brutales del mismo capitalismo" hasta la insensibilidad absoluta de lucrar a partir de la miseria de industrias enteras? Como un "hombre de negocios enormemente rico" dijo Ronson, nada ha cambiado en los años recientes. Y no es sólo en los EE.UU. Es en todas partes. En todo el mundo.

¿Qué significa esto? Después de un encuentro con el investigador de la psicopatía Essi Viding, mientras investigaba el manuscrito misterioso, una colega de ella le relató esta historia a Ronson: "Ella estaba entrevistando a un psicópata. Ella le muestra la imagen de una cara asustada y le pide que identifique la emoción. Él dice que no sabía cuál era la emoción pero que era la cara que las personas ponían justo antes de él las mate". (p. 10) Otro psicópata le había dicho a él que "matar personas era como aplastar bichos".

Piense al respecto.

De cualquier modo, eso es lo bueno. Mientras que lo 'más o menos', Ronson jamás llega a responder la pregunta "¿Podría ser cierto?" Él solamente la deja colgando sin ir mas profundo realmente. A pesar de las opiniones que cita, las cuales yo pienso que hacen un buen caso para responder de manera definitivamente afirmativa, él nunca llega a una respuesta concluyente, describiendo a sus esfuerzos como si lo mismos lo llevaran a resultados entremezclados. En su libro escribe al principio:

"Realmente podría tener entre manos algo significativo... Realmente podría ser que muchos de nuestros líderes políticos y de negocios sufren un Desorden de Personalidad Antisocial o Narcisista y ellos hacen las cosas dañinas y explotadoras que hacen debido a un esfuerzo enfermo por el éxito ilimitado y la admiración excesiva. Sus desórdenes mentales pueden ser los que gobiernan nuestras vidas. Esto podría ser una historia verdaderamente grande para mí si puedo pensar en algún camino para demostrarlo de alguna manera". (p 34)

Pero parece que Ronson simplemente no miró lo suficiente. Su búsqueda lo podría haber llevado hacia otro manuscrito misterioso, pero uno con mucha más importancia y el cual, inclusive, da respuestas clínicas para estas ideas y preguntas "duras". Claro, estoy hablando de Ponerología Política de Andrew Lobaczewski, el cual apenas logró salir de la Polonia Comunista, las primeras copias fueron destruidas, robadas o se perdieron, y sus investigadores cazados, arrestados, torturados, asesinados y silenciados. Lobaczewski sobrevivió lo suficiente como para escribir el libro de memoria y contactar a un editor que reconoció la importancia de lo que estaba diciendo: Sí, los psicópatas gobiernan el mundo y así es como funciona. Él lo estaba diciendo antes que todo el mundo,, pero su trabajo había sido altamente ignorado y suprimido. Libros recientes como The Lucifer Effect (El Efecto Lucifer) de Philip Zimbardo, The Paranoia Switch (El Interruptor de la Paranoia) de Martha Stout, Snakes in Suits (Serpientes en Trajes) de Hare y Babiak, Evil Genes (Genes Malignos) de Barb Oakley y Driven to Lead (Impulsados a Liderar) de Paul Lawrence son esfuerzos buenos y bienvenidos, pero ellos apenas arañan la superficie de lo que Lobaczewski presenta en Ponerología.

Dicho esto, ya que a Ronson le ha faltado la llave para comprender lo que REALMENTE está pasando, me voy a concentrar en algunas áreas en las que él no es tan claro y llega a algunas conclusiones flojas. Algunos de sus errores no son tan graves ("más o menos"), pero algunos son sencillamente malos.

Ronson comienza con una mirada al DSM, el manual para psiquiatras que lista todos los desórdenes mentales "conocidos", sus síntomas y las listas de verificación para determinar si una persona sufre un desorden particular (o varios). Ronson abrió estas páginas e "instantáneamente me auto-diagnostiqué con doce diferentes. ... Estaba mucho más loco de lo que habría imaginado". De hecho, desde el Trastorno de Aprendizaje de la Aritmética, al Problema Relacional de Padres e Hijos, hasta el Desorden Inducido por Cafeína y el Trastorno de Pesadilla (Trastorno por Sueños Angustiosos), parece como si los escritores del DSM "tuvieron un deseo loco de etiquetar a toda la vida con un desorden mental". (pp. 34-35) Los desórdenes terminan sonando como aquellos desactualizados de siglos pasados, por ejemplo, la drapetomanía, "evidente solamente en esclavos... el único síntoma era 'el deseo de salir corriendo de la esclavitud'". (p. 54)

Ronson se encuentra con algunos Cienciólogos quienes son críticos vehementes de la psiquiatría. La sola mención de las palabras "desorden mental" los hace levantar las pestañas. Uno de los Cienciólogos, Brian, presenta a Tony a Ronson, el chico que disimulo locura para evitar la prisión. Según Brian, "¡Él está completamente sano! ¡Él ha fingido para entrar a ese lugar! Y ahora está atrapado. Nadie creerá que está cuerdo". A pesar del hecho de que eso no era exactamente la verdad (sus doctores sabían que él estaba cuerdo, pero también sabían que él era un psicópata, razón por la cual lo mantenían ahí), es bastante irónico leer sobre la celosa cruzada de los Cienciólogos contra la Psiquiatría. Aquí está el por qué.

Antes que nada, ellos tienen un punto. Hay mucha "credulidad e inexactitud [en] la profesión psiquiátrica" (p. 42). El gran número de trastornos, para los cuales no hay etiologías verificadas científicamente, y el número de personas afectadas por los mismos es suficiente para levantar preguntas. Y parece que cuanto más complicado se pone el comportamiento humano, más se etiqueta un desorden. Pero por el otro lado, los Cienciólogos parecieron estar descartando problemas reales que causan sufrimiento a las familias al etiquetar reflexivamente a todo el mundo como "sano" para encajar su ideología. Mientras notaba la contradicción, Ronson queda estancado a medio camino, escribiendo el capítulo final.

Yo creo que el negocio de la locura está lleno de personas como Tony [un "semi-psicópata" en palabras de Ronson], reducidas a sus límites más locos. A algunos, como Tony, se los encierra en unidades DSPD (División de Servicios para las Personas con Discapacidades por sus siglas en Inglés) porque tuvieron puntajes altos en la lista de verificación de Bob. Otros están en la televisión a las nueve p.m., con sus atributos aburridos, ordinarios, y no-locos, hábilmente editados, puntos de referencia de aquello que no deberíamos ser. Obviamente hay mucha gente enferma por ahí. Pero también personas en el medio, siendo sobre-etiquetadas, deviniendo nada más que un gran derroche de locura en las mentes de las personas que se benefician de ello. (p. 267)

Pero Ronson está confundiendo categorías, haciéndolo llegar a malas conclusiones. De hecho, la solución al problema puede ser encontrada en la página 58 de su propio libro, en una cita del doctor de Tony, el Profesor Maden:

Le escribí un correo electrónico al profesor Maden: "¿No es como esa escena en la película Ghost cuando Whoopi Goldberg pretende ser un psíquico y después resulta que realmente puede hablar con los muertos?"

"No", me respondió por correo electrónico. "No es como esa escena de Whoopi Goldberg. Tony fingió una enfermedad mental. Eso es cuando tienes alucinaciones e ilusiones. Las enfermedades mentales van y vienen. Pueden mejorar con medicamentos. Tony es un psicópata. Eso no va y viene. Es lo que es".

Hay una diferencia entre "enfermedad mental" y psicopatía. La enfermedad mental es lo que los no-psicópatas pueden o no tener: Problemas emocionales causados por trauma, toxinas, abuso, etc. La psicopatía es completamente diferente. Sí, los psicópatas pueden tener algunas cualidades aparentemente útiles, pero las mismas son incidentales a la psicopatía subyacente. Sí, pueden ser encantadores y buenos conversadores, pero eso es un teatro. Sí, ellos pueden no matar, pero manipulan y dañan a otros de maneras diferentes. Es simplemente su forma de ser, y ese es el punto que a Ronson le costaba digerir. Y son esos psicópatas ocupando el medio-campo los que pueden ser tan peligrosos. Ellos son los Al Dunlaps, los Benie Madoffs, los Benjamin Netanyahus, los Dominique Strauss-Kahns, quienes causan estragos en economías y sociedades enteras. O, si no llegan tan lejos en la cima, son los jefes imposibles, los esposos abusivos, los abogados y policías corruptos.

Pero volviendo a los Cienciólogos ¿Por qué dije que su extremismo era irónico? Bueno, resulta ser que en 1966 L. Ron Hubbard se mudó de su casa en el Reino Unido para siempre. Como decía un Cienciólogo a Ronson mientras visitaban la casa de Hubbard:

"Las conclusiones a las que estaba llegando..." dijo Bob. Un tono ominoso se había deslizado en su voz... "¿Cuál era la naturaleza de su trabajo?" Pregunté.
Hubo un silencio. Y después Bob dijo en voz baja, "La personalidad antisocial". (p. 52)

Hubbard parece haber identificado el problema, pero sus seguidores estaban cometiendo el mismo error que comete Ronson, hasta el punto que ellos activamente pidieron que soltaran a esas mismas "personalidades antisociales", quienes según Hubbard "no pueden sentir ninguna forma de remordimiento o vergüenza. Ellos aprueban solamente acciones destructivas. Ellos parecen bastante racionales. Pueden ser muy convincentes". Un giro de eventos interesante ¿no?

Tal vez ese sea el problema. "Ellos pueden ser muy convincentes". Vemos las ondas en la laguna pero la roca sigue siendo invisible, encubierta detrás de un velo de normalidad. El blanco deviene negro, lo bueno deviene malo, la paz deviene guerra, y la sanidad deviene locura. De hecho, esa inversión de significados es una pista de la psicopatía. Ellos son maestros del "doble-discurso", creando trampas verbales y situaciones imposibles que dejan a los no-psicópatas desconcertados. ¿Será tal vez esa la solución al callejón sin salida en que se encuentra la psiquiatría moderna? Un cierto grado de "enfermedad mental" es humano, incluso saludable. Como una reacción inmune en el cuerpo, es la respuesta normal a la afrenta de la psicopatía en una mente saludable. Intimidación laboral, trabajos que matan el alma, relaciones abusivas, depresiones económicas, las guerras modernas, estrés crónico, histeria social - éstas no son condiciones humanas normales. Son síntomas y efectos de la psicopatía.

Pero cuanto más reaccionamos ante la verdadera locura (la del tipo psicopático), más nos etiquetan como locos. Y el verdadero enemigo permanece desapercibido. ¿Podría esto decir más sobre la psiquiatría, y aquellos que están impulsando un abordaje tan anti-humano, que las personas diagnosticadas y drogadas en respuesta? Como Tony dijo a Ronson, "Es como brujería. ... Ellos ponen todo patas para arriba". (p.62) ¿Recuerdan la drapetomanía? ¿Recuerdan los "positivos para el liderazgo" de Al Dunlap? Él había mencionado del "grandioso sentido de valor personal" que "Si no crees en ti mismo, nadie más lo hará". ¿Manipuladores? "Yo creo que podría describir eso como liderazgo." ¿Impulsividad? "Análisis Rápido" ¿Afectos superficiales? Que eso "te permite no sentir 'algunas emociones sin sentido.'" ¿Falta de remordimiento? "Te da la libertad de moverte hacia adelante y alcanzar cosas más significativas". (pp. 156-157) La respuesta estaba mirando a Ronson a la cara, pero él jamás hizo las conexiones.

El doctor Allen Frances había dicho a Ronson:

"La manera en que se realiza el diagnóstico (de la infancia bipolar) en EE.UU. no era algo de lo que teníamos intención... Niños con irritabilidad extrema y
mal humor y rabietas temperamentales, ahora están siendo llamados bipolares. Las compañías farmacéuticas y los grupos de apoyo tienen una tremenda influencia en la propagación de la epidemia."

"Los diagnósticos psiquiátricos están acercándose cada vez más al borde de la normalidad ... Hay una presión social hacia la conformidad en todos los sentidos ... Hay menos tolerancia a la diferencia". (pp. 244,245)

¿No podía Ronson ver la conexión entre los "Al Dunlaps" del mundo económico/corporativo y el mundo psiquiátrico/farmaco-traficante? ¿Que la llave perdida es la psicopatía? ¿Que esa es la razón para etiquetar a personas normales como "enfermas mentales" y mantener a nuestro niños drogados, enfermos en la mente y el cuerpo, mientras que los verdaderamente enfermos son aquellos que cosechan los beneficios?

Ronson estaba verdaderamente en algo cuando escribió:

Toda esa conversación de serpientes adoptando forma humana me hizo recordar una historia que una vez hice sobre un teórico de la conspiración llamado David Icke, quien creía que los gobernantes secretos del mundo eran gigantes lagartos, bebedores de sangre, sacrificadores de niños, que habían cambiado a la forma humana para poder realizar sus maldades en una población desprevenida. De repente me di cuenta de lo similares que eran las dos historias, excepto que en ésta las personas que hablaron de serpientes en trajes eran psicólogos eminentes y totalmente sanos, respetados alrededor del mundo. ¿Era esta una teoría conspiratoria realmente verdadera? (p. 138)

No, no son lagartos. Más bien, los dueños secretos del mundo son psicópatas ricos, hambrientos de sangre y violadores de niños. ¿Recuerdan los comentarios sobre "aplastar insectos"? A estas personas simplemente les importan un cuerno los asesinatos masivos, violar a madres frente a sus hijos o a niños frente a sus padres. A ellos no les importa las fusiones del los núcleos en plantas nucleares, el petróleo envenenando al Golfo, la polución que causa cáncer de pulmón, las dietas que causan enfermedades. Ellos están cautivados por esto. Fascinados. A ellos les da mucho placer ver a las personas sufrir y volverlas locas. Literalmente. Ellos son la clase de cretinos que se cortarán a sí mismos y culparán a su esposa para ganar la custodia de los niños en un divorcio, apuñalarán a su "mejor amigo" en la espalda si haciendo eso pueden incriminar a otra persona y obtener algún tipo de beneficio a cambio. Trucos sucios. Diversión y juegos. Son astutos, manipuladores y despiadados. Y aquí es donde Ronson va de más o menos a sencillamente malo.

Dos veces en el libro él relata su molestia por ser llamado "cómplice" o "estúpido" por no creer en las teorías conspiratorias del 11/9 y el 7/7. Mientras Ronson puede ser un chico inteligente en muchos aspectos, cuando se trata de "teorías conspiratorias", tengo que ir con sus detractores. En una sección sobre una de los sobrevivientes del ataque del 7/7, Rachel North, él escribe: "Solo los (Entre ellos) pensadores-mágicos más extremos entre ellos ["truthers"del 11/9 (grupos que no aceptan la explicacion oficial de estos eventos)] eran teóricos conspiratorios del 7/7 también: Mientras el 11/9, obviamente, no fue un trabajo interno, el 7/7, OBVIAMENTE no era un trabajo interno." (p. 183). Sin embargo, el único punto que termina demostrando es que muchos de los teóricos conspiratorios son estúpidos y están gravemente equivocados. No, los ataques del 7/7 no fueron un "truco falso" usando "pirotecnia, dobles y actores, falsa sangre, para los efectos especiales." Sí, Rachel North fue una víctima real de los ataques. Sí, aviones reales se estrellaron contra el World Trade Center. Pero nada de eso desecha el hecho de que los ataques del 11/9 y el 7/7 hayan sido operativos de falsa bandera, usando bombas reales, causando muerte y destrucción real, arruinando vidas y trayendo devastación para miles de familias. Sí, sacar a la luz estas atrocidades y acosar a las víctimas cruel. Pero no, buscar la verdad, prestar atención a los detalles como los lugares y las características físicas de los agujeros de la explosión del 7/7 no es cruel. ¿Un policía o detective es cruel porque intenta discernir el punto de entrada y salida de una herida de bala? No, él está intentando encontrar la verdad, para que pueda haber justicia verdadera. La diatriba de Ronson contra los teóricos conspiratorios es tan vergonzosa como esos conspiratorios que declaman sin-sentidos y HACEN actos en una forma cruel. Pero incluso en ese caso, aquí hay más de lo que se puede ver.

Las críticas de Rachel North la acusaron (así como las acusaciones a Ronson) de ser una "cómplice", una agente del gobierno declamando desinformación. Ronson también le dedica muchas páginas a una discusión de David Shayler, ex oficial MI5, teórico de la conspiración del 11/9 y del 7/7, uno de los de la postura "no habia ningun avion", travesti y la segunda venida de Jesus. Sí, el tipo está completamente loco. Eso es un hecho. Lo que Ronson ignora es el hecho de que ¡David Shayler es el verdadero agente en todo este drama! Él es el auto proclamado agente del gobierno. Él incluso admitió que se vistió de anarquista en una demostración durante su temporada con el MI5.

Déjenme deletréalo. Primero empecemos por el panorama en general. Los psicópatas gobiernan nuestro mundo. Los expertos están de acuerdo en eso. Cuanto más alto llegas a la cima, más son los psicópatas con los que te encuentras. Ellos están en los negocios, bancos, medios de comunicación, en la política, inteligencia, milicia, academia. Ellos también son astutos, manipuladores y despiadados. Ellos son los malvados bastardos en las novelas de Hercule Poirot por Agatha Christie, quienes se las arreglan matando a personas y después culpando a otra persona. Ahora, estoy segura de que no muchos discreparán conmigo cuando digo: los políticos mienten, las agencias de inteligencia son sigilosas. Ellas conducen varias "operaciones negras" que a menudo implican la muerte de personas inocentes. Los intereses corporativos guían a los políticos a menudo. Ellos también poseen los medios de comunicación y no promueven noticias que tendrían consecuencias negativas para ellos. De nuevo, los psicópatas saturan todas estas industrias. Su liderazgo a veces se solapa. Ellos tienen intereses comunes. Y, de nuevo, son piscópatas. Ahora ¿Qué tan difícil es creer que algunos de estos malvados bastardos cometerían verdaderas atrocidades contra sus propios pueblos y culpar de ello a algún "hombre de la bolsa", interesados en la hegemonia global? ¿Recuerdan a Hitler? ¿Recuerdan a Goring a Himmler y a Goebbels? Ellos también eran psicópatas. ¿Recuerdan el incendio de Reichtag? ¿Recuerdan el control de los medios de comunicación, el uso de chivos expiatorios, la relación incestuosa entre los poderes corporativo, mediático, militar, económico y político? ¿No es aterradoramente obvio que no existe alguna maldad que ellos no harían? ¿Que ellos hicieron tales cosas en el pasado y van a CONTINUAR haciéndolas? ¿Y no crees que tendrían agentes dispuestos a hacer que cualquiera que exponga estas decepciones se vea como un loquito? Sí, hay teóricos conspiratorios estúpidos. Pero también hay escépticos y demoledores estúpidos. Eso no viene al caso cuando se trata de lo que verdaderamente sucedió.

Ya sean agentes policiales vestidos de anarquistas que instigan a la violencia en protestas, tropas del Reino Unido haciéndose pasar por insurgentes iraquíes con bombas y armas, operativos israelíes creando células falsas de la Al-Qaeda, o cualquier otra operación de contra-inteligencia, este es el procedimiento de operación ESTÁNDAR. Y son las personas como Ronson las que miran a las ondas con descreimiento, incapaces de ver la roca áspera mirándolos a ellos directamente a la cara.

De todas maneras, estoy despotricando. Un pequeño punto más antes enrollarme. Notando la ausencia de la psicopatía en el DSM, Ronson se pregunta si ellos tenían "algún tipo de cisma de trasfondo en el mundo que define a los psicópatas". Resulta que sí había. Lee Robins, un sociólogo, empeñándose en excluirla, enfocándose sólo en síntomas evidentes en vez de rasgos de la personalidad como la empatía. Este es un punto importante, el cual trato en este articulo. En el mismo yo también doy mis pensamientos al debate "dimensional vs categórico". Mi intuición es similar a la de Hare. Los psicópatas son diferentes. Ellos tienen la forma de un humano, la forma exterior. Ellos caminan, hablan, conversan, comen y respiran. Quizás incluso coleccionen juguetes de McDonald's o estatuas de depredadores, como los psicópatas entrevistados por Ronson. Pero cuando se trata de la esencia interior que nos hace humanos, esa parte de otra persona que nosotros llegamos a amar y apreciar, no, no son humanos. Ellos son depredadores dentro de la especie. No tan humanos. Mientras Ronson hace un trabajo admirable al traer el tema de la psicopatía, y la idea de que la misma gobierna el mundo a los medios convencionales, él nunca llega a encontrarse realmente con el asunto. Él junta algunas pistas, pero le falta la llave para darles una comprensión más amplia. Para eso, necesitas el libro Ponerología Política. Puede que no haya nada nuevo en El Test del Psicópata para lectores regulares de SOTT, pero yo sí lo encontré agradable por el estilo peculiar y atractivo de Ronson y por los casos estudiados. Entonces échale un vistazo. Pero asegúrate de completar tu lectura con algo un poco más substancial.**




* Fuente: BBC Mundo
**Fuente: Sott.net / Review: Jon Ronson's The Psychopath Test: A Journey Through the Madness Industry
Autor: Harrison Koehli
Traducción: Sott.net


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martes, 21 de junio de 2011

La profecía del 'Gran Hermano'. Por Naomi Wolf

¿Corremos el peligro de perder nuestra libertad y ser los siguientes en ser investigados? Los escándalos sexuales de las figuras públicas muestran que vivimos en la sociedad de la vigilancia y que una carrera puede caer en un minuto.
Hoy en día, resulta imposible oír hablar de escándalos sexuales o delitos sexuales -ya sean los de Dominique Strauss-Kahn o los del ex gobernador de Nueva York Eliot Spitzer, del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, o de la media docena de congresistas de los Estados Unidos cuyas carreras se han acabado en los últimos años- sin ponerse a pensar en cómo han salido a la luz. ¿Qué significa vivir en una sociedad en la que la vigilancia es omnipresente?

Como el calor a que se somete proverbialmente a las ranas para hervirlas sin que lo adviertan, el nivel de vigilancia en las democracias occidentales ha ido aumentando lentamente, pero mucho más rápidamente de lo que permitiría reaccionar a los ciudadanos. En los Estados Unidos, por ejemplo, se está ampliando la Patriot Act (Ley Patriótica) del presidente George W. Bush, a raíz de una serie de acuerdos a puerta cerrada. Los americanos no la quieren y no fueron consultados cuando sus representantes la aprobaron, presionados por un gobierno que pedía más poder a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. Eso no parece importar, la promulgaron.

En los EE.UU. -y en el Reino Unido- hay una campaña concertada para "calificar" de positiva la vigilancia. Ahora se informa a los pasajeros del metro de la Ciudad de Nueva York que pueden someterlos a registros aleatorios de sus bolsas. Y los activistas de ese país dan por sentado que se leen sus mensajes electrónicos y se escuchan sus conversaciones telefónicas. De hecho, las compañías telefónicas Verizon y AT&T han creado secciones en sus locales para que agentes del Organismo de Seguridad Nacional escuchen conversaciones furtivamente.

La oleada de escándalos sexuales es una señal de una corrupción y una degradación más graves de lo que los comentaristas parecen advertir. Sí, se debe castigar a los delincuentes sexuales, pero una carrera política tras otra, sobre todo en los Estados Unidos, está acabándose por culpa de relaciones consentidas.

Las relaciones sexuales consentidas entre adultos no son asunto de nadie más, pero, ahora que las figuras públicas -en particular, las consideradas "de interés" para los organismos de Inteligencia- pueden ser observadas tridimensionalmente, las posibilidades de que queden comprometidas son mucho mayores. Mucho más de lo que eran en la época del Caso Profumo en el Reino Unido, que derribó al Secretario de Defensa británico John Profumo en 1963. Esta estrategia de vigilancia con resultados tan destructivos hoy es infinita, dada la naturaleza de la información que se obtiene en la Red.

Cortina de humo

El instinto sexual humano, en particular si va acompañado de un comportamiento peligroso o autodestructivo, ha interesado a los dramaturgos desde la antigua Grecia (en la que apareció la historia de Aquiles y su vulnerabilidad). Y como fascina leer las informaciones sobre escándalos sexuales -en comparación, desde luego, con otra guerra no declarada o un rescate gracias al cual se crearon puestos de trabajo que costaron unos 850.000 dólares cada uno-, siempre serán formas útiles de hacer cortinas de humo.

Se puede desviar la atención de los ciudadanos para que, en vez de en importantes robos empresariales e infracciones gubernamentales, se fijen en relatos relativos a dos personas desdichadas (y sus cónyuges e hijos, que bastante sufren ya, sin el morbo de los medios de comunicación).

Otra razón para lamentar la normalización de una sociedad de la vigilancia estriba en la vinculación entre la intimidad sexual y otras clases de liberación psicológica. Esa es la razón por la que las sociedades cerradas vigilan la vida sexual de sus ciudadanos. La combinación de sexualidad e intimidad tiene un efecto anárquico y subversivo en los ciudadanos. El contacto con otra persona de un modo no escrutado, no mediado, no observado recuerda inevitablemente a la población que hay aspectos del alma humana que no se pueden -ni se deben- someter a control oficial.

Por esa razón, las sociedades cerradas, y las que van en camino de cerrarse, siempre han temido a los partidarios de la libertad sexual y han procurado relacionar la disidencia política con la anarquía sexual. En el decenio de 1950, el comunismo y la 'amenaza' homosexual quedaron enlazados en la imaginación pública americana. En la decadente Gran Bretaña del decenio de 1890, las feministas, los socialistas y los utopistas fueron retratados como amenazas para la vida familiar en la forma del amor libre, aun cuando en modo alguno se propusieran hacer transformaciones de las costumbres sexuales.

Secretos para todos

Todo el mundo tiene secretos: eso es algo que la gente comprende demasiado tarde, cuando una sociedad de la vigilancia va asentándose de forma casi imperceptible. Piense el lector en su intimidad y sus secretos. Si usted o su cónyuge hubieran tenido un desliz, ¿desearía comentarlo en privado o que lo hiciera el mundo... o que un funcionario estatal le dijese que lo comentaría con su cónyuge, a no ser que hiciera lo que se le pidiese?

Podría, incluso, optar por no abordarlo en modo alguno. La mayoría de las personas da por sentado que dispondría de esa opción, porque no se da cuenta de que vivir en una sociedad de vigilancia significa que, tarde o temprano, todos deberán afrontar las mismas angustias sobre revelaciones que las figuras públicas.

Naturalmente, la cuestión es más amplia: si eres un alcohólico en tratamiento, tiras los tejos a alguien de tu mismo sexo, tienes una ludopatía, padeces una enfermedad bipolar o has tenido una conversación con tu contable sobre tus impuestos en la que bordeaste la ilegalidad, ¿estás preparado para verte 'expuesto' en público?

Se ha vendido la vigilancia oficial como un imperativo de la seguridad nacional. En realidad, concede al Estado el poder para chantajear a quien desee. Pensemos en los cables diplomáticos de funcionarios de los Estados Unidos filtrados por WikiLeaks, según los cuales se pidió a empleados del Departamento de Estado que obtuvieran 'biometrías' sobre funcionarios públicos en las Naciones Unidas. ¿Estamos entrando en una época de geopolítica manejada mediante el chantaje?

Tal vez deberíamos desactivar las amenazas planteadas por una sociedad de la vigilancia disponiendo de un día anual de amnistía. En el Día de la Amnistía -que no sería fiesta estatal, desde luego- revelaríamos a nuestros seres queridos, a los miembros de nuestra circunscripción o a nuestros empleadores los secretos que, según creemos, nos ponen en peligro.

O podríamos esforzarnos por eliminar la amenaza de la revelación del comportamiento privado. Por ejemplo, como consumidores de los medios de comunicación, tenemos poder: la próxima vez que se le quiera vender un escándalo sexual, no lo acepte. La deshonestidad sexual -de la inclinación que sea- no es una de las cosas más importantes del mundo. La pérdida de la libertad sí que lo es.





Fuente: ElTiempo.com / Proyect Syndicate "Sex and Surveillance"
Autor: Naomi Wolf (Estados Unidos, 1962-) es una activista política, activista feminista, asesora política y crítica social cuyo libro más reciente es 'Give Me Liberty. A Handbook for American Revolutionaries' (Dadme libertad. Manual para revolucionarios americanos).





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lunes, 13 de junio de 2011

El misterio de Bilderberg: ¿por qué creemos en las conspiraciones?

La gente normal y corriente no puede hacer más que especular respecto a lo que ocurre en las conferencias secretas del grupo Bilderberg, que reunió este fin de semana a la élite del mundo de la política y las finanzas. En ese terreno fértil, abundan las teorías conspirativas sobre qué se discute y quién asiste.
La creencia de que conciliábulos secretos rigen el mundo es una constante que ha resistido el paso de los siglos.

Y el jueves pasado, la que ha sido quizás la organización clandestina más controvertida de nuestros tiempos, el grupo Bilderberg, empezó su reunión a puertas cerradas.

Al estilo de una trama de James Bond, unos 150 líderes en el mundo de la política y los negocios llegaron a un centro de esquí en Suiza para discutir, durante cuatro días, el futuro del mundo.

En la lista de asistentes a encuentros previos de ese foro, que se celebra una vez al año en hoteles de cinco estrellas, figuran desde el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton o Carlos, el príncipe de Gales, hasta gerentes de decenas de empresas.

Intercambio de ideas

La primera reunión se celebró en 1954 y su objetivo fue reforzar las relaciones entre Estados Unidos y Europa y prevenir otra guerra mundial.

Ahora, bajo el liderazgo del ex secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger y de quien fuera vicepresidente de la Comisión Europea, el vizconde de Davignon, el objetivo es supuestamente servir de espacio para que las élites occidentales intercambien ideas.

Sin embargo, los teóricos conspirativos han acusado al grupo de todo: desde de haber orquestado intencionalmente la actual crisis financiera hasta de planear la muerte de un 80% de la población mundial.

Un opositor de larga data de la organización, el presentador de radio estadounidense Alex Jones, interrumpió una reunión con un megáfono.

"Sabemos que son despiadados. Sabemos que son malvados. Respetamos su poder oscuro".

Gran parte de la alarma que este grupo secreto despierta se debe a los métodos que utilizan: los nombres de los asistentes a sus encuentros no son dados a conocer antes de la conferencia, las reuniones permanecen cerradas al público y a los medios de comunicación y no se difunden comunicados de prensa.

Un club social

El crujir de los dientes que provoca Bilderberg es ridículo, opina el columnista del diario inglés The Times David Aaronovitch.

"No es más que un club ocasional para que los ricos y los poderosos cenen juntos", argumenta.

Las declaraciones de Denis Healey, cofundador de la organización, al periodista Jon Ronson para su libro "Them" ("Ellos"), parecen confirmar ese argumento.

"Bilderberg es la reunión internacional más útil a la que he asistido en mi vida", indicó. "La confidencialidad permite que la gente hable con honestidad sin temor a las repercusiones de sus comentarios".

Si es así, ¿por qué grupos como este provocan tanta alarma?

Aaronovitch, quien escribió el libro "2009 Voodoo Histories" ("Historias de vudú 2009"), señaló que los complots para crear un nuevo orden mundial son una fantasía conspirativa tradicional.

"Tienden a decir que lo local y lo nacional está bajo la amenaza de fuerzas internacionales, con frecuencia vinculadas al capitalismo financiero y, a menudo también, relacionadas con los intereses judíos".

Visos antisemitas

El Grupo Bilderberg no es de ninguna manera el único conciliábulo.

Se dice que la orden de los Iluminados, por ejemplo, que se deriva de una sociedad secreta en Baviera, Alemania, del siglo XVI, es una organización omnipotente, que incluye entre sus miembros a presidentes de Estados Unidos y que ha controlado eventos mundiales trascendentales.

La francmasonería o masonería es una fraternidad secreta que, tras muchas críticas, en los últimos años se ha vuelto más abierta.

La declaración de principios de Hamas, el grupo islámico que gobierna Gaza, sostiene que los masones confabulados con los judíos y los miembros del Rotary Club buscan menoscabar a la nación palestina.

John Hamill, vocero de la organización que gobierna a los masones en Inglaterra y Gales, indicó que está al tanto de las acusaciones de Hamas.

"No es verdad, la masonería es apolítica. Este planteamiento probablemente se produjo porque una de nuestras ceremonias se basa en la historia del templo del rey Salomón. Por alguna razón, los gobernantes islámicos lo traducen en sionismo", indicó Hamill.

De hecho, muchas cábalas sobre este tipo de agrupaciones tiene visos antisemitas.

Los "Protocolos de los sabios de Sión" fue un documento falsificado, posiblemente creado por agentes zaristas rusos, que aparentaba revelar un complot judío para dominar el mundo.

Pese a que se ha comprobado que se trata de un documento falso, la idea se ha mantenido viva entre los antisemitas y ha dado lugar a nuevas versiones.

Una de ellas es el "gobierno de ocupación sionista", que plantea que los países tienen gobiernos títeres y que el poder real es ejercido por los intereses judíos.

Y hay otras cábalas menos obvias, como la del ex periodista deportivo británico David Icke quien proclamó que el mundo está gobernado por extraterrestres que tienen forma de reptiles. En pocas palabras, que al mundo lo rigen lagartos gigantes.

De todas las tendencias

Las teorías de la conspiración no son un monopolio de la derecha.

Durante el escándalo de Mónica Lewinsky, Hilary Clinton culpó a una "vasta conspiración de derecha" por la situación en la que se encontraba su marido.

Más recientemente, algunos izquierdistas han argumentado que los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos fueron organizados por el círculo íntimo del presidente George W. Bush para poder invadir Afganistán e Irak.

La política de las cábalas ha sido siempre muy confusa, señala James McConnachie, coautor de "Rough Guide to Conspiracy Theories" ("Guía rápida de las teorías de la conspiración").

Grupos como el Bilderberg o los Iluminados, los judíos o los masones le permiten a la gente proyectar sus propios temores, asegura McConnachie.

Ante el grupo de Bilderberg, por ejemplo, en Estados Unidos el mayor miedo es que exista una conspiración secreta de la Unión Europea que amenace las libertades de los estadounidenses. En Europa, el temor es que una élite promotora del libre mercado esté tramando imponer una agenda de derecha.

"Las teorías de la conspiración son ciegas a las definiciones convencionales de derecha e izquierda", indica McConnachie.

"La izquierda -dicen- está organizando un gobierno internacional, mientras que el capitalismo global, desde la derecha, podría estar haciendo lo mismo pero a través de diferentes métodos".

Momentos clave

Para Aaronovitch, lo que exacerba las teorías de la conspiración son momentos de gran agitación.

"Surgen mucho durante épocas en los que se están gestando cambios significativos, ya sea para mejorar o para empeorar la situación presente. ¿Por qué el McCarthyismo ocurrió en momentos en que la economía estadounidense estaba creciendo más rápido que en cualquier momento de su historia?".

La sociedad estaba en un proceso de cambio, la economía se estaba expandiendo rápidamente y millones de hombres estaban regresando de la guerra.

Pero no sólo se trata del contexto social. Algunas personas son más susceptibles que otras a la hora de creer en cábalas locas, plantea el profesor Chris French, del departamento de Psicología de la universidad británica Goldsmith.

"La gente que tiende a ser alienada por las principales corrientes, la que se siente impotente, siente la necesidad de tener algún control".

Esas personas no sólo no creen en el gobierno, sino que no confían en sus vecinos y en su necesidad de controlar puede haber vínculos a las raíces de las doctrinas religiosas.

Una sola idea

De acuerdo con el profesor Andrew Kakabadse, coautor del libro "Bilderberg People", es posible que los teóricos de la conspiración exageren, pero asegura hay que reconocerles algo: el grupo cuenta con un poder genuino que supera con creces al del Foro Económico Mundial, que se reúne en Davos.

Y, ante la falta de transparencia, es fácil entender por qué a la gente le preocupa tanto su influencia, agrega.

"Es mucho más inteligente que una conspiración", indicó el académico. "Está moldeando la forma en que la gente piensa, de manera que parezca que no hay otras alternativas a lo que está pasando en el mundo".

La agenda del grupo es reunir a las élites políticas, tanto de derecha como de izquierda, dejarlos que se mezclen en un ámbito relajado y lujoso, y esperar a que se produzca una efervescencia de ideas.

Puede parecer una fiesta gloriosa, pero no lo es.

"Cuando has asistido a suficientes cenas, empiezas a notar que un tema emerge", asegura Kakabadse.

Y el tema en Bilderberg es promover un consenso en torno al capitalismo occidental y sus intereses en todo el planeta.

"¿Está todo esto conduciendo a la idea sobre un mundo dominado por una sola fuerza? En cierta forma sí. Hay una tendencia muy fuerte para que se establezca un un gobierno mundial que se ajuste al molde del capitalismo de mercado libre occidental".

Grado de vileza

Algunas de las críticas convencionales de gente alienada que busca el orden en un mundo caótico bien pueden ser ciertas. Pero, eso no es todo, según McConnachie.

"La otra explicación es más peligrosa. La que dice que ellos tienen razón y que el único problema es que exageran a la hora de articular sus planteamientos".

El caso del grupo Bilderberg coincide con el modelo para ejecutar una conspiración global: un órgano secreto que intenta encaminar la dirección del mundo, resalta McConnachie.

"La única diferencia es el grado de vileza que se le asigna -explica-. Los teóricos conspirativos tienden a considerar la cábala como pura expresión de la maldad, cuando en realidad las cosas son más matizadas de lo que parecen".

Para McConnachie, le debemos a los teóricos consipirativos todas esas historias de lagartijas al mando del mundo.

"Ocasionalmente tenemos que darle crédito a los teóricos conspirativos pues alertan sobretemas que los medios de comunicación han ignorado. Es sólo recientemente que la prensa ha empezado a hablar de las reuniones de Bilderberg. ¿Cubriría la prensa esas historias si no fuera porque esas extrañas ideas están volando por ahí?".

Sin embargo, Aaronovitch no está de acuerdo.

Creer en cábalas lleva a que algunos grupos sean discriminados y a que se obstruya una visión racional del mundo.

"Creer ciegamente en el grupo Bilderberg significa creer en una fantasía", señaló. "Significa que hay personas, como Dios, que actúan con un poder superior. Eso remplaza el intolerable pensamiento de que no hay ningún plan, que el mundo es caótico. Puede que sirva como una suerte de terapia, pero lo cierto es que tiene a la gente creyendo en mensajes anticientíficos".



Fuente: BBC Mundo
Autor: Tom de Castella




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